Miles de migrantes –muchos de los cuales son niños– sufren condiciones de calor mortales en la frontera entre Estados Unidos y México. A medida que los efectos del cambio climático empeoran día a día, las condiciones climáticas extremas están provocando un alto riesgo de deshidratación y muerte entre los migrantes que intentan ingresar a Estados Unidos a través del desierto de Sonora.
Para calcular las áreas más mortíferas en la frontera entre Estados Unidos y México, científicos e investigadores utilizaron un modelo biofísico de deshidratación humana. Según el informe realizado por esta modelo, se encontró que la mayoría de las muertes fueron causadas principalmente por deshidratación severa. Después de organizar el conjunto de datos en las regiones con víctimas, para el informe se vincularon la deshidratación grave que provoca la muerte, la pérdida de agua, la insuficiencia orgánica, la desorientación y los desafíos fisiológicos en las especies animales.
“Ofrecemos la primera evidencia empírica de que el estrés fisiológico experimentado por los humanos que intentan cruzar el desierto de Sonora hacia los EE. UU. es suficiente para causar una deshidratación grave y las condiciones asociadas que pueden provocar la muerte. Un porcentaje desproporcionadamente grande de muertes de migrantes ocurre en áreas donde las tasas previstas de pérdida de agua son más altas”, dice Ryan Long, profesor asociado de ciencias de la vida silvestre en la Universidad de Idaho. Long también subraya la importancia del acceso al suministro de agua potable para prevenir los riesgos de las tasas más altas de pérdida de agua durante la migración a través de las fronteras de la región.
Desafortunadamente, los modelos desarrollados para luchar contra el cambio climático y la escasez de agua nos muestran que este tipo de cruces fronterizos solo se volverán más peligrosos con el tiempo, aumentando el ya elevado número de personas que no logran cruzar. Se deben tomar medidas inmediatamente para mitigar esta crisis.

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