Un país increíble, bellamente visto desde el asiento de una bicicleta. Tantas vistas inusuales: gente amigable (atractiva, relajada, sonriente, gritando hola); campos de arroz, café, caucho, eucalipto, fruta del dragón, etc., agricultores que pastorean vacas marrones y búfalos de agua; condiciones básicas de vida, cocinar, comer y fregar al aire libre, derramando sobre el pavimento; scooters por todas partes y conducción loca pero parece funcionar, sin furia en la carretera; Gran respeto por las personas mayores y los antepasados (cementerios coloridos y cada casa tiene un pequeño santuario ancestral). Regresé con un sentimiento real por el país y con ganas de aprender más.
Un país increíble, bellamente visto desde el asiento de una bicicleta. Tantas vistas inusuales: gente amigable (atractiva, relajada, sonriente, gritando hola); campos de arroz, café, caucho, eucalipto, fruta del dragón, etc., agricultores que pastorean vacas marrones y búfalos de agua; condiciones básicas de vida, cocinar, comer y fregar al aire libre, derramando sobre el pavimento; scooters por todas partes y conducción loca pero parece funcionar, sin furia en la carretera; Gran respeto por las personas mayores y los antepasados (cementerios coloridos y cada casa tiene un pequeño santuario ancestral). Regresé con un sentimiento real por el país y con ganas de aprender más.
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